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lunes, diciembre 08, 2008

CONSTRUIR Y DEMOLER

Caminar con el morral lleno de sueños, convertir el mundo en una esquina y al ser humano en un ser total; comparar la grandeza del universo con la mínima escala que representamos en el mundo y, a pesar de ello, imaginárnoslo; trastrocar el negocio del terror por el amor para evitar las invasiones y el genocidio; considerar la desproporcionada fuerza de una hormiga o la capacidad del camaleón para hacer que el mundo se vea de su color; comprender y asumir que apenas somos en la medida en que nos inventamos y pensamos y que no significamos más que una libre interpretación de un sueño; asumir que somos finitos y que no poseemos nada; considerar que el tiempo es una percepción continua más que el horadar de los segundos en nuestra conciencia; asimilarnos en el otro porque somos todos para superar ese concepto de alteridad que nos encapsula y nos divorcia.




Convocar, provocar y demoler; para mirar asombrados que aquellas verdades con las cuales crecimos no son más que una de las múltiples vertientes del discurso. Que la vida y el universo están en nosotros como un resumen que recrea y potencia el macroformato; no somos una casualidad; hemos inventado el mundo para habitar nuestros sueños.

Por eso citamos y provocamos, por ello no formamos parte de ninguna secta; somos una comunidad de comunidades de escritores; cada una es el centro, cada quién tiene su propio canon y su propuesta; cada quien habita su espacio y lo fecunda; somos una organización de rizomas; una sociedad de caórticos que lucha por crear otras formas de vivir; pretendemos aquello que suena imposible: integrar la vida en el arte para ello contagiamos e inoculamos el virus de la sospecha y reactivamos el de la imaginación.

Son tiempos de cambios, de demoler el canon impuesto, las reglas, las leyes y las instituciones que nos desvalorizaron que nos impidieron reconocernos en nuestra potencialidad que nos coartaron la posibilidad de soñar con nuestros propios mitos; es el tiempo de la reconstitución de las historias, de los paradigmas y las formas de relacionarnos; que cada quien construya su propia teoría; que se aprovisione de sus más preciados sueños que comenzamos la travesía de la incertidumbre y el apertrechamiento propio; no existen ni maestros ni iluminados lo único que se presenta en el espacio-tiempo son las oportunidades y el silencio; la propuesta y la construcción de nuevas sensibilidades; no queremos festinarnos este cuerpo azul celeste que vaga por el espacio; no tendremos otra oportunidad.

Para ello es preciso que se extienda la magia hacia todos los rincones, que la fuerza nos permita desarticular los negocios funestos y nos impulse a reconsiderar el camino; que nuevos vientos arrecien en contra de los saqueadores financieros para que las posibilidades de vivir bien sean ciertas; estamos aquí nuevamente como hace miles de años, con la misma pasión para recorrer el mundo, para asombrarnos de la levedad de las ensoñaciones y la profunda huella de las pesadillas.

Somos todos los senderos que nos llevan hacia el exilio voluntario y todas las voces de los que nos quedamos; todas las visiones que nos permiten creer en el ser humano; no estamos y nunca nos hemos desencantado; no hemos renunciado ni pretendemos retirarnos del escenario de la palabra porque nuestra es la vida[1], como diría uno de los espíritus más vigorosos que está con nosotros y nos acompaña; porque tanta vida y jamás...[2] como aseguraría otro; tenemos la certeza de que no inauguramos nada; que nadie pretenda la consagración porque el festival de incensarios está en otra parte; que nunca nadie ose determinarnos las consignas tenemos las nuestras, aquellas que nos permiten batallar por la subsistencia sin declarar jamás la derrota a pesar de morir en los suelos baldíos de alguna urbe con pretensiones cosmopolitas; somos y seremos como la paja de páramo que vuelve a crecer –aún a pesar nuestro-.

Esta propuesta es el resultado de un largo trajinar; de una serie de eventos fallidos y de libros nunca publicados; en nuestra bitácora de sueños está la magia que habita en todos nosotros; tenemos la fuerza para continuar en la creación del hipertexto; con las voces de aquellos que nos precedieron y con el violento despertar de todos aquellos que transitarán después de nosotros.

A pesar de todas las provocaciones, los olvidos y las ausencias; o por esos mismos síntomas persistimos, no cejamos en nuestro empeño; que los textos se los lleve el olvido o la reluciente mirada del asombro; pues la poesía no camina de la mano de los profesionales de la palabra; está en todos nosotros y nosotras.

Que así se mantenga.

Quito, 28 de noviembre del 2008



[1] Poemario de Rafael Larrea. Quito, 1943-1995
[2] Antología poética de Alfonso Chávez Jara. Riobamba, 1956-1992

lunes, octubre 06, 2008

AL PIÉ DE LA LETRA

Elking Araujo
PREMIO Aurelio Espinosa Pólit, 2008


En medio de la constelación de luminarias que han obtenido el “Aurelio Espinosa Pólit” inscribe su nombre Elking Araujo. Desconocido en medio de la farándula literaria, conspirador a sueldo en contra de la Endémica Academia de la Lengua, con un libro más fresco que la Constitución elaborada entre expertos españoles y los insobornables e inclaudicables ex revolú de las décadas de los 70 y 80; con un humor que recrea la capacidad de cuestionar y de reír, de poner en duda hasta la seriedad de los académicos que estudian a esos seres extraños atrapados entre las dos tapas de un diccionario.

Un giro completo a la seriedad de nuestras letras, a la tragedia y a la manera de abordar el relato, una apuesta por la cotidianidad y la ironía, por el absurdo convertido en patrón de vida.

OXÍMORON
Inteligencia militar


Como para recordarnos que vivimos un momento especial de constitución y deconstitución, pues es sobre la base de las palabras que se asienta esta revolución ciudadana donde, obviamente, son los ciudadanos y ciudadanas más ilustrados e ilustradas los y las que hicieron la revolución o la están haciendo. La patria ya es de todos, dicen pero uno no sabe dónde mismo queda la patria y quienes son todos y todas (me imagino). Si solo lográramos configurar en el imaginario de los funcionarios de gobierno que la patria puede limitar con la exclusividad de los barrios amurallados y bien apertrechados o con las calles infectas y la inseguridad de los barrios marginados entonces podríamos revolucionar su burocrática insubordinación contra un orden de cosas que escapa a su comprensión de incentivos y a su política de subordinación a base de subsidios y propaganda. Pero eso es materia de otro análisis pero viene a cuento pues el Elking (oxímoron él mismo) está empeñado en cuestionar a esos libros más sagrados que las cuentas del notario Cabrera:

“Los diccionarios suelen estar precedidos de un prestigio y una credibilidad per se que ninguna otra obra disfruta. Los usuarios admiten la información del diccionario como verdad pocas veces rebatible. Sin embargo, ¿merecen los diccionarios contrastivos, y los diccionarios en general, esta aceptación sin objeciones? (...) pretendo demostrar la falta de veracidad de los diccionarios contrastivos ecuatorianos, debido principalmente a una equivocada aplicación del método de recolección de lexías.”

Es decir que se faja contra aquello que los ecuatorianos y ecuatorianas hemos tomado como una realidad inamovible e incontrastable: la lengua. Casi que nos vendieron la idea de que es imposible atentar contra las normas de la Academia so pena de pasar por incultos (para poner un ejemplo nada más: J. E. Adoum en su best seller Señas particulares hace una aclaración al explicar que pone Amazonía pero que él sí sabe que se debe decir Amazonia, como que los argentinos o uruguayos tuvieran que pedir a cada momento notas de pie de página para decir que ellos escriben como hablan pero que sí saben que se dice no jodas y que, no jodás está mal); pero en fin, que el Elking, luego de una experiencia en los antiguos talleres de la Casa de la Cultura, donde le dijeron más o menos que se dedicara a hacer otras cosas, recrea y renueva la narrativa con un estilo fresco y sugestivo:


EL TIEMPO QUE AMARILLA LAS HOJAS

Sabía que había llegado a la madurez gramatical porque tenía los verbos conjugados en amarillo, los adjetivos superlativos de dureza y los sustantivos antepuestos de perfume y primavera. Solo le faltaba descubrir en qué fruto rojo, azul o dorado se convertirían los puntos suspensivos que encontró al final.


dando cuenta de la diversidad de formas y temas con los que está trabajando la literatura ecuatoriana actual; desmitificando la seriedad postiza y el existencialismo a destiempo y a destajo.

Al pie de la letra, título de su libro es una reflexión sobre esas manidas y masticadas palabras cuyos significados, de tanto usarlos, se han perdido en los pliegues de la desmemoria. Y entonces cobran nuevos significados y adquieren más grandes resonancias,

NOMBRE DE PILA
En cuanto llegó a sus manos, lo abrió y lo revisó. Estaba ensalivado y deforme por las marcas de dientes. Tuvo que admitirlo: su nombre andaba de boca en boca.

Aquellos lugares comunes se vuelven sitios de reflexión para caer en cuenta que nos hemos olvidado de los giros sintácticos propios de los hablantes del Ecuador, que esa forma terrorista de escribir de los años 30 se convirtió en una fórmula para devenir cartel, para rellenar el currículum con la finalidad de ostentar los cargos burocráticos en la esfera de la cultura o para deambular por los alfombrados pasillos de la cancillería en dirección a los cargos a discreción de los gobernantes de turno.

Y entonces no hay las declaraciones líricas de merecido premio para algún ministro multipartidista con incalculable experticia en Educación, o las sorpresas porque desde la lejanía viene algún despistado exiliado a ganar un concursito en tierras ecuatorianas, o alguien más que únicamente le falta el podio en la categoría de teatro y poesía. En fin que el Elking descorre el velo sobre el juego metafórico de la palabra, ese juego siempre de representación y falsedad, de nombramiento y elusión, de nominación y evasión.

Fotografías: Elking Araujo, la primera tomada de su blog Catarnica; la segunda de una página web de un colegio del Opus Dei que mejor no digo su nombre y que tuvo la buena iniciativa de no renovarle el contrato para que se ponga a trabajar en los textos de Al pié de la letra

martes, mayo 13, 2008

La Kbzuhela o la renovación perpetua

Cavilar de arriba para el centro, conocer el otro yo de la seriedad encuadernada, desenterrar los fantasmas y ponerlos a caminar, construir un acuerdo para renegar de él a la semana, asistir a los talleres casi con vocación mística de desahogo y reencuentro, vociferar y acunarse, acompañarse en su soledad voluntaria, en su hastío de las normas y las buenas costumbres, desbaratar los horarios solo por el gusto de hacerlo para luego sentir el temor de no pertenecer, estar siempre y no quedarse; ser y no parecer, vivir a plenitud al filo de una gillette, construir y derribar, barajar los días para constatar el persistente sonido de los segundos en medio del desasosiego y la incertidumbre. Parece un escenario conocido y, sin embargo, algo ha cambiado; ahora presentan sus obras, ahora tienen la oportunidad de enfrentar la crítica mordaz o la más absoluta indiferencia, la comparación y la constatación de los errores, pero fundamentalmente tendrán que soportar la lectura ávida de los lectores atentos que descifrarán sus textos y mirarán semidesnudos a sus autores; porque de eso estoy seguro, pusieron todo de sí en esta pasión que libera y aherroja, que nos convierte en perspicaces conspiradores de la realidad y sus vomitivos.

Este grupo forma parte de la generación pos 11-S y la paranoia antiterrorista; si es que cabe seguir hablando de generaciones, pues la sucesión es más rápida y la tendencia a la obsolescencia programada es casi generalizada. Cada tres años cambian los modelos tecnológicos, por eso el tiempo nos parece más vertiginoso, pues todo se construye para desechar y olvidar si no sirve a nuestros propósitos hedonistas. Este vértigo aparente responde a nuevas formas de cronometrar el tiempo, para que las facturas se ajusten a los segundos.

Nosotros somos una prueba de aquello (todos y todas para estar de acuerdo con el argot de género); repasamos los minutos cada vez que nos pasan la cuenta. A todos nos sobrepasarán las ediciones de nuevos libros de literatura y, así nos propongamos, nunca podremos abarcar el amplio panorama de lo que se escribe, edita y publica a diario en el mundo; ni siquiera lo que se dice, se aspira, se sueña en este país, en esta ciudad, en nuestro barrio; porque la información excede nuestra capacidad de comprensión; a todo ello se debe sumar la proliferación de los bloggers que están atentando –en buena hora-, contra los cánones, el deber ser y la forma correcta de escribir, y los mensajes por los celulares crean una nueva ortografía que descoyunta las sagradas reglas de la real-y-endé-mica-a-ca-de-mia-de-la-lengua debido, fundamentalmente a la economía del lenguaje y a la ley del menor esfuerzo.

Entonces ¿qué hay de nuevo en esta convocatoria? Todo y nada: es decir, el ciclo vuelve a empezar para que se ponga en evidencia que la imaginación y el sueño permanecen en nosotros de manera consustancial y que nunca (por lo menos eso esperamos) nos abandonarán. En medio de esta efervescencia de construcción y deconstrucción de identidades (cuando en realidad la identidad solo existe como concepto en matemáticas, es decir en la abstracción más pura), encontrar una razón para existir, escribir y publicar constituye un acto de confrontación con la literatura, el mundo y uno mismo, además de justificar nuestra existencia.

Qué pretende en medio de este caos el grupo La.Kbzuhela con su proyecto editorial, con sus cinco libros, tres de poesía y dos de narrativa y una novela en proceso de publicación; ¿qué es lo que atraviesa su propuesta, qué los convoca, los une, los retiene, los motiva, los repele, los vuelve a juntar? ¿Qué protervos motivos persiguen con la puesta en escena de sus particulares visiones del mundo, sus azarosos, procaces, profundos, ingenuos y a veces intrincados textos? ¿Qué nuevo reto plantean a los críticos, a los estudiosos de la literatura o a los comunes y corrientes lectores con la presentación de estos libros?

¿Qué es una generación? ¿Se puede hablar de generaciones en la actualidad cuando el universo de preocupaciones se ha diversificado tanto que es casi imposible hallar un punto de encuentro entre las comunidades de jóvenes, adolescentes o adultos de una ciudad o de un mismo barrio? Si descontamos las preocupaciones básicas por la subsistencia la cantidad de información que consumimos y la diversidad de fuentes de consulta, la particular forma de emitir respuestas y de enfrentar la realidad hace que cada agrupación de individuos constituya una cofradía –con sus propios y particulares códigos de conducta-, y responda frente a su específica condición en este mercado global donde cada quien pretende acaparar la mayor cantidad de bienes para disfrutarlos o, más bien para exhibirlos, frente a los demás. Solamente como aproximación a una particular manera de concebir y entender el mundo de un grupo de personas y con los riesgos de la didáctica se puede hablar de una generación; además, hay que considerar las limitaciones de la cronología y la casi nunca especificada relación con la realidad concreta; ahora cada vez más diferenciada y a la vez con una tendencia a la homogenización.

Pero ¿cuáles son las fuerzas centrípetas que logran que un grupo de jóvenes se reúna casi religiosamente y de manera semanal durante más de tres años para confrontar textos, debatir propuestas, para torear la soledad, para compartir el vino de la existencia? Para contestar esta pegunta es necesario remitirse a los textos para encontrar aquellos ejes que articulan el discurso propio de una generación nueva, con una personalidad absolutamente distinta a las precedentes y, sin embargo, en esencia, con la misma expectativa.

Si, para abarcar el universo, es preciso condensarlo en una palabra, ello también es pertinente en este proceso de comprensión; Pravda, contiene el cuerpo, su reiterada referencia a los elementos físicos del ser humano es una constatación de que el último reducto, donde se libra la más feroz batalla es en ese espacio donde nosotros mismos somos los contendores; Pravda es la vocación por la sensualidad, el erotismo, el placer por la soledad y el contacto con el otro; Zaratana, en cambio es la obsesión por el mar, por la libertad, el olvido y la soledad; es la mirada obnubilada por la grandeza y la magia del mar que encierra todo ese mundo donde cohabitan los seres mitológicos y otros no tan mitológicos ni tan mágicos como nosotros mismos; por su parte Certezas híbridas es el diálogo entre las evidencias y las citas conocidas y la incertidumbre; la soledad construida sobre los andamios del erotismo y su objeto de deseo –casi nunca encontrado-, es el descrédito del discurso para reconvertirlo, es un atentado a la sintaxis del amor y su recreación.

Esas son las líneas fundamentales en los tres libros de poesía como una primera y muy breve aproximación; en cuanto a los dos libros de cuentos o relatos cortos; Cuentos involuntarios es la constatación de la dualidad, es la reconstrucción del espejo para ver y vernos en nuestras dos dimensiones absoluta y diametralmente opuestas, es decir es la recuperación de ese vizconde demediado que deambula entre nuestro parecer y nuestra conciencia, es una eficaz y condensada fórmula para regurgitar nuestra pertenencia –no somos animales puros ni pretendemos serlo-; por su parte Kaleidoscopio es la búsqueda de aquellos seres atormentados por la idea de la muerte y la soledad, aquellos que expiaron su originalidad a través del suicidio o la locura –esa aparente locura que cuestiona el orden establecido, pero a la vez es la demostración de que la imaginación tiene un poder que sobrepasa lo efímero de la vida y la esquizofrenia de la rutina.

En pocas palabras esos son los temas recurrentes de estos cinco escritores, claro que no pretendo con esto quitar la magia a las interpretaciones individuales y muy personales que cada lector haga por su cuenta. Pero este ejercicio, complementado con otra obra que está por publicarse, esa novela –famosa desde ya-, Chicos de casa sin piscina, configuran una propuesta, vigorosa, cuestionadora, madura a pesar de la juventud de sus perpetradores, conmovedora por la lucidez en su quehacer literario, alejada de los pretendidos cánones en los que supuestamente se desenvuelve la literatura de esta tierra mitológica.

A contrapelo y como contrapunto de aquello que se llamó “Cinco como un puño”, este grupo, como exponente de su generación, tiene seis o siete exponentes, tal vez como expresión de las mutaciones genéticas muy en boga en estos tiempos de guerras bacteriológicas y misiles “inteligentes”. Entonces se nos puede llenar el morral de citas para explicar su propuesta, que Ciorán, Morín, Nietchzche, Kafka, Virginia Wolf, Easton Ellys, Miller y todos aquellos que deambulan por las estanterías de las librerías de libros usados y las páginas de Internet; sí, ellos y muchos más: está presente la literatura ecuatoriana y su vasta selección de poetas casi inéditos y peor leídos, está en escena la novísima literatura latinoamericana con esa visión desgarrada que raya en lo trágico –pero debo hacer una salvedad, en el caso que nos ocupa no es una tragicidad profesional, un goce del infortunio en sí mismo, sino como constatación de que las puertas escapatorias no existen como se pudo comprobar dramáticamente en la Discoteca Factory, que las soluciones a las crisis no se halla en el desenfrenado consumo como lo evidenciaron los afectados por el feriado bancario (y el que está por comenzar). Todo de nuevo: cíclica y mágicamente. Ya no es factible la evasión ni el desencanto, solo la posibilidad de vivir las circunstancias y paliarlas con todos los métodos imaginables que se tenga a mano: a nado hacia Europa para caer en los espejismos del bienestar de las sociedades “satisfechas” (¿de qué?, vaya uno a saberlo); a horcajadas sobre la soledad y sus escondites mágicos donde cohabitan el orgasmo y la rutina; de frente a la realidad virtual y su fría pantalla de plasma, ejercitando la crítica acerba sobre los sitios donde desgastamos nuestros cuerpos; pero siempre y como último recurso la ternura donde nos refugiamos para redescubrirnos enteros pero fragmentados, cínicos pero humanos, frágiles pero optimistas frente a nosotros mismos; porque de eso se trata, de reconstruir este universo con el material que poseemos, con el lenguaje elaborado por nuestros peculiares y particulares músculos con los que nos inventamos la vida.

Este grupo, de esta generación, pone en cuestionamiento a las mismas instituciones en las que desarrollaron su trabajo –porque el paraíso y las promesas son ficticias-; estos escritores abocados a una realidad donde la reciprocidad es más valiosa –si se quiere sacar adelante los auténticos y más profundos sueños-, que las dádivas y los compadrazgos; estos jóvenes escritores dan fe que la pasión es más decisiva que la propia razón y las constituciones y, que las revoluciones –está comprobado-, si no lo transforman todo no cambian nada.

Entonces bienvenidos y bienvenidas al mundo mágico donde cada uno de nosotros porta el código para rehacer el mundo, para reconstruirlo en su múltiple y cambiante realidad; como aquellas estructuras fractales donde cada uno es, en sí mismo, una parte y a la vez el todo. Bienvenidas Johanna y Andrea, bienvenidos Paul, Freddy, Marco, Santiago y Juan Pablo porque es demasiado violenta la esperanza para refugiarnos en el desencanto o en el secreto; ahora que los vientos soplan tan fuerte como invitándonos a reedificar las sociedades sobre bases más sólidas, más auténticas y más diáfanas, más profundas y humanas.


Pablo Yépez Maldonado
Quito, 8 de mayo del 2008