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jueves, abril 24, 2008

Es abril Marco y el silencio rechina en nuestros costillares

El Machángara, el milenario testigo del cambio de esta alcoba de patojos, el que se lleva todas las inmundicias y los secretos mejor guardados de los habitantes de este ombligo equinoccial, el que puso en evidencia que la ciudad no puede pasar por alto el curso natural de las aguas; el que tiene incrustado entre las riberas un gigantesco molino de sueños y tiempo, el que conoce de las alcantarillas y los perseguidos –los que se arrastran miserables sin ningún Jean Valjean que los redima ni los recree-; este río, hace veinte años, recibió el cuerpo de Marco Núñez Duque luego de ser torturado y asesinado por los cuerpos represivos de este estado que no cambia a pesar de todas las asambleas que los ciudadanos realicen y discutan para cambiar esta realidad terca y alucinante.

Cuerpos represivos de los que nadie quiere hablar pero que existen por las evidencias en las contusiones múltiples, en las vejaciones, en las desapariciones; no se evidencia hasta el momento ninguna intención de revisar esos lúgubres documentos –que con seguridad deben existir- donde debe constar la historia de tantas víctimas anónimas escupidas en la calzada de cualquier perimetral o en las quebradas donde se construyen los parques lineales para que la gente olvide la linealidad de la existencia.

Son veinte años desde aquel aciago día en que lo encontraron en el Machángara durante los cuales Marco ha permanecido inmutable. Hay quienes creen que lo mataron sin saber lo que hacían, que desconocían el ser fantástico que tenían entre sus manos; yo creo que tenían perfecta noción de sus actos. La locura no existe sino en una sociedad, no existe por fuera de las formas de la sensibilidad que la aislan y de las formas de repulsión que la excluyen o la capturan… la gran protesta lírica que se encuentra en la poesía es un esfuerzo por volver a dar a la locura una profundidad y un poder de revelación aniquilados por el internamiento[1]. No existe demencia más grande que aquella que cuestiona todo en los escenarios más extraños de la vida. Es en medio de la locura y el caos que el Marco está presente entre aquellos que lo quisimos como fue, sin pretender convertirlo en el icono de las letras ni en el nuevo canon hacia el cual la literatura debería derivar.

Es abril Marco y el silencio rechina en nuestros costillares, nos hace falta tu risa y tu mirada penetrante, así desnudándonos en nuestra forma tan aséptica de entender la literatura, porque a pesar de no llegar a configurar parte del canon creo que constituiste ese referente para desacreditar el papel(ón) de escritores en medio de la bohemia y el desparpajo. Jugábamos a ser felices en ese momento político en el cual gobernaba el dueño de la hacienda –luego llegaría el mayordomo nomás y se notaría la diferencia-; pero ya los efectos fueron irreversibles, ya no estabas, te desaparecieron y te reaparecieron pero como cadáver, como una cifra más de los que son víctimas de la delincuencia común, en la perimetral o en las quebradas.

Pero qué nos dejaste si no habías producido casi nada, aparte de la tesis de grado del colegio acerca de la teoría de la relatividad y esos textos creativos, crípticos, irónicos y lúdicos que luego constituirían “Entre Bakunin y Jackeline en blue jean”.

Creo que la certeza de que las cosas cambiarían, de que aquellos revolucionarios tan cuerdos y tan serenos, aquellos de los que te burlabas y a los cuales parodiaste en tus textos, alcanzarían el poder tan ansiado; ahora lucen de ministros, asambleístas, asesores, subsecretarios, es decir toda la intelectualidad de la izquierda modosita y acomodada está en el proscenio del poder y nosotros seguimos en la periferia, es decir seguimos sentados en las bancas de El Ejido, observando cómo se construye (cómo se debe de construir) el país, la constitución, el socialismo, la égalité, la fraternité y la liberté. Pero entonces cómo nos burlábamos de sus famosos tonos revolucionarios, claro que nos punzábamos nosotros mismos porque también teníamos uno que otro integrante con las mismas veleidades; y te acuerdas de Doris, Julia, Alexandra, del Germánico; todos están de una u otra manera saboreando las mieles de lo conseguido.

Muevan las industrias, las industrias, muevan las industrias; esa canción de Los Prisioneros chilenos que tarareabas cuando llegaste al Matapiojo, a modo de inútil reclamo para detener el sangriento reacomodo del proceso productivo en la patria de Víctor Jara, en esa época bajo la bota de Pinochet; y, claro, también el Baile de los que sobran que anunciaba la época de la privatización de la educación y el crecimiento sostenido de las universidades light privadas. Las cosas no han cambiado mucho a pesar de los nuevos vientos que recorren estas tierras.

“Ni vos mismo te crees” pero es cierto; aquellos jóvenes de entonces ahora de la mano de la revolución ciudadana están dentro del palacio y nosotros, como te digo seguimos fuera. ¿Entonces qué ha cambiado? Muchas cosas no han variado, continúa la apatía de las instituciones que se supone deben apoyar el quehacer cultural (de los otros ámbitos ni hablemos porque no existen ni siquiera expectativas); pero de aquellos gestores culturales, activos militantes de la época solo nos quedan los recuerdos, ahora son proyectistas exitosos de eventos culturales que no tienen mayor trascendencia porque se hacen al amparo de las ONG’s cuyo discurso ya sabes para que servían y para qué siguen sirviendo. No existe una correlación entre el nivel de la esperanza y la realidad de los objetos del sueño, ninguna relación entre la cantidad de ilusión invertida (a pesar de la retórica exacerbada) y las realizaciones artísticas; me parece porque toda se apuesta a ese híbrido de Constitución a medio camino entre el socialismo del siglo XXI y la encíclica rerum novarum; es decir un bodrio para ser cantado en medio de aires semimarciales (al estilo Paquisha de los ahora tecnocumbieros Pueblo Nuevo) en medio de la consternación general porque los subsidios tendrán que acabarse pues no hay cama pa tanta gente y esta Asamblea no se atreverá a decir “este cuerpo es mío” en relación a la píldora del día Después para no contrariar a la misma secta de sectarios que expulsan a las chicas que se atreven a gozar antes del sagrado matrimonio y no toman las debidas precausiones (abstinencia predican los más pulcros pederastas, pero cómo abstenerse si el cuerpo divino est). En fin Marco que el tiempo ha pasado pero que de la generación de los talleres, no se conoce más que a 2 o 3 poetas, pero que la onda sigue pues como te encantaba soñar vamos a construir el M29 a través del comité central con el cual nos tomaremos el poder y, cuando eso suceda... nadie se habrá dado cuenta.

Como te dije Marco: Sin novedad en la frente

[1] Michel Foucault

viernes, septiembre 28, 2007

ENTRE BAKUNIN Y JACKELINE EN BLUE JEANS...

Recordando a Marco Antonio Núñez Duque
(Quito 1967-1988)

Por: Diego Velasco Andrade*


" el público subido en la tarima
los poetas en los asientos
los poetas piden autógrafos al público
el público declama los poemas

los poetas aplauden..."

Marco Núñez Duque









Poner de cabeza al mundo, a un mundo que independientemente de nuestra conciencia, ya vive de cabeza, quizás esa fue la constante de Marco Núñez Duque, en sus textos y en su vida; porque su vida y literatura fueron inseparables, como su poesía de la cuántica, o su teoría de la relatividad de la utopía...

Y poner de cabeza a su propia cabeza, aquejada de una lúcida esquizofrenia; de una utopía galopante sin lugar y sin nadas, sin coordenadas: ésa fue también su batalla; poner de cabeza a un mundo razonante y "razonable", desnudando a Marx de su racionalidad ortodoxa y también a sus cuerdos revolucionarios criollos, para dejar que el ácrata Bakunín saliera de su tumba a hacer el amor, con la despostillada Jackeline de su obra póstuma "Entre Bakunin y Jackeline en blue jean..." (Colección matapiOjO 1989).

Y así, poniendo de cabeza aquel mundo, que "ni él mismo se creía", Marco Núñez pudo sacar la lengua al poder y empezar a inaugurar en su cabeza, un otro orden más tierno, pro "imaginante", hecho de azares, pretextos y ucronías; poblado de escuadras espirales y de físicas sin volante; ese mundo marciano y antipoético : "Sin novedad en la frente", donde "la ortografía es una mandarina", como ya lo dijeran otros locos en el París del sesenta y ocho, que Marco tanto admiraba.

Y, quién sino Marco Núñez Duque, para cuestionar el poder desde la antipoesía, cuestionarlo sin que el mismísimo poder se diera cuenta, "cuando nos tomemos el poder nadie se dará cuenta", decía...; así que ¡a cuestionarlo desde el anonimato¡ y a emprender en el proyecto de su novela siempre inconclusa que parodiaba a la de Jorge Dije Agú…; cuestionarlo a dentelladas y centellas, a zanahoriasos y rebanadas de queso, a hachazos sin ache. Quién sino Marco Núñez Duque "el cuerdo de remate", el superhéroe en calzoncillos del matapiOjO; y, para sus amigos de la juventud comunista, alias el ''autocomandante'' Baku...

Eran los 80: ¿la década perdida?; entre leones y borgistas, entre chinos y camarones, entre radicales y revisionistas, unos cuantos locos se estrellaban cual mariposas contra las luces y barrotes de la oligarquía; la utopía se pintaba roja en los muros y se recogía cenicienta en las cuevas de los torturadores. Una generación trunca entre el Che, Alfaro y Jarrín era vigilada bajo la lupa de la ''inteligentzia'' (militar). La fría lógica del poder mezclaba en un solo saco a mendigos, poetas o guerrilleros, y los lanzaba sin más a las gélidas aguas de una laguna o los enterraba a los pies de un árbol de puma-maqui ; y andar como Marco o Baku, repartiendo volantes y recitando poemas y cuentos incoherentes, con pasamontañas y pañuelo rojo, era "sospechoso", obviamente "subversivo", ya lo habían advertido en la víspera, los viejos robles del león (el ministro Robles) y los tordos buitres oficiales ("el torvo gorday")...

Marco Núñez Duque llega un viernes de 1985 a la biblioteca de El Ejido y se fascina con el descubrimiento de un clan utópico interesado en eliminar al insecto que se reproduce en la calva de la pobreza (¡matapiOjO vive, espantajos¡). Viene de enredar a la física cuántica con la teoría de la relatividad en una aventura politécnica frustrada; viene sin saber cómo diseccionar un texto, ni especular sobre paradigmas y sintagmas... ; mas, él se ilumina con la utopía de "socializar los medios de producción literaria"; con reproducir el taller en núcleos de niños, jóvenes y ancianos ; con distribuir entre las más amplias masas, la chistera del mago, el muro descascarado y los cadáveres exquisitos: ese ''surrealismo a la criolla'', con que Nicanor Parra, nos había hecho "ensoñar"...

Venía de egresar del colegio Juan Montalvo; de lanzar granadas gaseosas a los "chapas" en la indoamérica; de recibir una esquirla en la pierna, como su mejor medalla de cuasi guerrillero adolescente; venía también buscando un amor... un amor que pudiese calmar todas sus ganas de amar... ; mas, solo encontró un amor colectivo, un amor de grupo; y entonces el gato félix, pablinsky, edwin, makarios, walter y susana, y luego vitorius, paco benavides, gorter, el fabianus, los lulupos: leopoldo tobar y alfredo pérez y cómo no: jackeline, magdalena, ruth, silvia, aleyda y soledad… fueron los musos y las mesas, los mozos y las misas de sus textos de cabeza ; de esos collages equilibristas, mezcla de filosofía anarquista, geometría analítica, física cuántica, patafísica pura y sobretodo, gran soledad...

Y así, Marco Núñez Duque, decidió ser un matapiOjO dispuesto a imaginar contra el poder, un "escarabajo utópico" que se burlaba de la muerte tecleando a contraluz de su padre (viejo empleado del basurero municipal) sobre una vieja máquina colegial ; dibujando una hoz y un martillo en su premonitorio "Fusilamiento maquinado". Marco era una liebre antidemocrática jugando en ''La cueva de Zoonderet"; un Romeo cuántico haciéndole el amor a la Física sobre un plano inclinado.... Hasta que, un 13 de abril de l988, tras su "peligrosísimo seguimiento y captura" por la CIA, KGB y el SIC reunidos, nuestro inefable "autocomandante" desaparece, y solo aparece días después, flotando en las turbias aguas del Machángara.

***
Hoy, a casi veinte años de su muerte, vuelven a cabalgar sobre las hierbas de El Ejido, su superhéroe en calzoncillos: Bakunin y también Jackeline: su rota Dulcinea en blue jeans... ; son la peor ofrenda para cualquier cineasta que no desee ser famoso con su historia abducida, ni convertirlo en una tierna leyenda de la década perdida: los 80; una historia de superhéroes de carne y hueso como la de aquellos cientos de fantasmas de muertos, torturados y desparecidos, que aún no terminan bien de recoger sus pisadas...



Física: Otra vez tendré que acostarme contigo...
Marco Núñez Duque


En los bailes, la distancia de las parejas es directamente proporcional a1 ritmo de la música. ¿quién baila con más velocidad : una tortuga o una pareja de enamorados?

Sin demora contesta Alexandra: la tortuga. Respondo así: la distancia de los enamorados es directamente proporcional su velocidad, por lo tanto si la distancia tiende a cero, la velocidad también; de ello se deduce que la tortuga baila con más velocidad.

Entonces Física, tomas la forma de una chica de ojos color ultravioleta, cabello de vidrio fusible, tu pecho en forma de representación espacio - tiempo, pasas la lengua por tus labios infrarrojos, dices: lo que hablas es bellísimo; hacemos el amor con movimiento armónico simple, recostados en las páginas del texto; al terminar te acaricio, hablo suavemente de la teoría de la relatividad y tú, excitada, muerdes mis labios y respondes con cálculo los cables y en cortocircuito salgo con la longitud de onda de un cuantum.

Voy donde Alexandra y le digo: "sabes que desde que te vi me gustaste y quisiera ..."; ella responde: "no puede ser, eres un politécnico y yo soy humana; mientras tú calculas la cantidad de movimiento del bus urbano, un chico normal me besa apasionadamente”; en vez de acariciarme dirías: "salió el problema 250 libros/segundo". Entonces, le lanzo mi indiferencia de rayos catódicos. Te encuentro desnuda... recostada en el plano inclinado..., otra vez tendré que acostarme contigo.


*Escritor y miembro fundador del matapiOjO en el Quito de los 80, junto a Pablo Yépez, Hernán Hermosa y Makarios Oviedo. Actualmente es miembro del grupo K-Oz, y dirige los Talleres de Literatura de la CCE.